El barrio del Besòs y el Maresme ha sido un barrio históricamente olvidado por parte de las distintas administraciones. Desde la formación del barrio, tal y como lo conocemos ahora, a finales del sesenta, éste ha visto cómo las administraciones lo han menospreciado respecto a otros barrios del mismo distrito. La construcción de los primeros edificios, con graves problemas estructurales, son el primer ejemplo que todavía hoy estamos sufriendo.
Este abandono se ha evidenciado también en las políticas de equipamientos proyectadas en el barrio. Por un lado, tenemos carencias importantes en cuanto a la Salud, con un CAP desbordado, o la educación, donde, por ejemplo, todavía hoy el barrio no tiene ninguna guardería municipal. Si hablamos de equipamientos comunitarios, encontramos, por ejemplo, un centro cívico que se ha convertido en un «hotel de servicios» más que en un espacio comunitario para vecinos, vecinas y entidades del barrio. O promesas eternamente incumplidas como el nuevo equipamiento comunitario en el antiguo Cine Pedro IV.
Pero no sólo es un problema de abandono y falta de recursos, es que cuando estos recursos llegan lo hacen sin establecerse en el barrio. Vemos cómo en lugar de generar proyectos estructurales que aborden las problemáticas de base, las administraciones utilizan el barrio como banco de pruebas para pequeños proyectos de lo que hoy llaman «innovación social». Pequeños proyectos que vienen y se van, gestionados por empresas de fuera del barrio que desaparecen en cuanto se acaba el dinero de ese proyecto efímero que han venido a gestionar.
En esta situación general nos encontramos con la inauguración del nuevo Casal de barri de Maresme. Una vez más un equipamiento que debería ser comunitario, abierto a vecinos, vecinas y entidades comienza a andar como un nuevo «hotel de servicios». Volverá a ser gestionado por criterios estrictamente económicos, sin que el ayuntamiento haya pedido ningún tipo de proyecto comunitario pensando en el barrio.
Esta situación que vivimos no puede continuar, por eso, desde la Coordinadora de Entidades del barrio del Besòs y el Maresme decimos basta y exigimos a las administraciones que los equipamientos sean pensados y gestionados por los vecinos, las vecinas y las entidades!